Declaración de Fe

La Iglesia Cruzada Cristiana Central tiene como base fundamental las Sagradas Escrituras y la siguiente Declaración de Fe:

  • La plena inspiración por el Espíritu Santo de las Sagradas Escrituras, como regla única e infalible de fe y de conducta.
  • El Eterno Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo; Dios en tres Personas.
  • La plenitud de la Deidad y la Realeza de nuestro Señor Jesucristo y su verdadera humanidad impecable.
  • Que el Señor Jesucristo fue engendrado por el Espíritu Santo , siendo María virgen.
  • La muerte sustitutiva y expiatoria de nuestro Señor Jesucristo en la Cruz.
  • Que el Señor Jesucristo resucitó de entre los muertos con un cuerpo glorificado y que volverá en poder y gran gloria.
  • La salvación, por gracia soberana de Dios, alcanzada por medio de la fe en nuestro Señor Jesucristo.
  • Que la regeneración del ser humano es por el Espíritu Santo y la Palabra de Dios.
  • Que solamente hay dos lugares como destino eterno del ser humano: el cielo para los redimidos por el Señor Jesucristo y el infierno para los que lo rechacen.
  • La unidad espiritual de todos los redimidos por la Sangre del Señor Jesucristo.
  • La necesidad de mantener, conforme al evangelio, la pureza de la iglesia en doctrina y en conducta.
  • Que la iglesia de Dios es el conglomerado de los salvos por nuestro Señor Jesucristo y regenerados por el Espíritu Santo.

La Iglesia Cruzada Cristiana está edificada sobre los siguientes principios y valores:

Sacrificio. La entrega de nuestro ser como sacrificio vivo y santo al Señor; aún en medio de las pruebas, la persecución o la escasez. (Romanos 12:1, Mateo 16:24).

Fe. La fe tiene dos partes importantes, La fe objetiva, es creer en el sacrificio de Cristo, hecho por toda la humanidad y fe en la Palabra de Dios como la revelación divina de la voluntad de Dios a favor de los hombres (1 Pedro 1:23,25). La fe subjetiva, es la seguridad y la convicción interior que nos lleva a confiar en Dios y en su Palabra. Por lo cual vivimos por fe y para fe (Romanos 1:17, Hebreos 11:1).

Santidad. La santidad es una expresión de la consagración a Dios y la separación del pecado. Se puede evidenciar en santidad posicional, cuando nacemos de nuevo; experimental, en el desarrollo cristiano y diario vivir en comunión con Dios; y eterna, cuando estemos con el Señor en el cielo y no tengamos nada que ver con el pecado. (Levítico 20:26, Efesios 1:4).

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